jueves, 26 de julio de 2012

Y tu, ¿qué harías?


Imagina que toda tu vida ha transcurrido como a veces pasa, sin que te hayas dado cuenta. No es que ya seas un anciano o anciana, puede que seas adulto o joven, pero sientes que tu vida va muy rápido y estás viviendo aburridamente.
Detente, piensa qué harías si al comenzar el día de hoy sabes que es tu último día de vida. ¿Qué cosas harías que nunca haces? O ¿Qué es lo que siempre has querido hacer? ¿Te levantarías sin ánimo y te echarías a llorar? O irías a ese parque que nunca pudiste contemplar... comerías ese helado que has deseado hace tantos días... llamarías a tus amigos y harías una reunión para ver una película, jugar, bailar, que has pospuesto tantas veces...le dirías a tus seres queridos que los quieres... tendrías el valor de ser sincero con aquel chico a chica que tanto te gusta... tomarías tu dinero y viajarías a una ciudad cercana que siempre has ansiado conocer... sonreirías a todos los que encontraras... pedirías perdón a quien se lo debes? Es tu último día, no lo puedes desperdiciar estando triste.
Puede que suene raro, pero somos más valientes para hacer lo que siempre quisimos hacer, cuando hemos estado al borde de la muerte, cuando enfermamos gravemente o cuando tocamos fondo. Allí es que nos preparamos psicológicamente para luchar o conseguir lo que tanto queremos.
Haz una lista de todos tus deseos y anhelos, luego proponte actuar hasta que cumplas con todos esos deseos.
Por otra parte, cada día puedes proponerte hacer algo por tu prójimo. Una sonrisa, un saludo, una tierna mirada, un gesto de ayuda, una enseñanza, un consejo, una buena escucha...hay tantas cosas que podemos hacer por otros.
No perdamos el tiempo viviendo aburridamente, no esperemos estar al borde de la muerte para tener la valentía de luchar por nuestros sueños.
Y si estamos en esa condición, agradezcamos a Dios que nos permite pasar por eso para ser valientes y vivir feliz, porque cuando nos vemos en una “mala” condición nos sentimos forzados a realizar nuestros sueños y los de quienes nos rodean, podemos encontrar la felicidad.