jueves, 19 de julio de 2012

¿VIVIR POR VIVIR? I


Te levantas un día, comienzas a realizar casi de manera automática todas tus actividades. Te bañas, desayunas, revisas tu correo electrónico o redes sociales o prendes la tv para ver las noticias a nivel nacional e internacional, o puede que leas algún libro de tu preferencia. Entonces sabes que ya es hora de salir de casa. Usas un transporte, ya sea propio o público. Llegas a tu trabajo o lugar de estudio, y allí haces lo que se supone debes hacer. De pronto un pensamiento viene a ti: “¿Por qué hago esto? ¿Cuál es mi propósito al estar aquí?”. Tu mente intenta justificar lo que sabes que es injustificable. Termina tu jornada y vuelves a casa. Comes algo, lees, ves tv u otro y finalmente te duermes, porque ya es tarde y sabes que si no lo haces, en la mañana no te podrás levantar.
Así son todos tus días. Tu vida social disminuye y tus compromisos aumentan, también aumentan tus gastos. Entonces nuevamente sabes que algo está mal. Estás haciendo todo de forma robótica o automática y vivir así, ¿es realmente vivir?
El verbo vivir supone actividad, pero si tu haces algo es porque quieres lograr algo. Sin embargo, cuando cobras tu quincena, pagas tus gastos y deudas y ya no te queda nada para “disfrutar” o para lograr eso que tanto anhelas. Parece que te volviste esclavo del sistema.
Ya no sabes porqué estudias esa carrera que todos te recomendaron, de la cual nunca estuviste seguro, ya no sabes porqué estás en ese trabajo que no disfrutas, que se ha vuelto tan rutinario...
¿Por qué o para qué hago lo que hago? El ser humano debe vivir con un propósito. Desde que nacemos buscamos “eso” que haremos para sentirnos llenos y vivos, pero “eso” parece nunca llegar. Y si yo te digo que “la vida no es lo que queremos que sea, sino lo que nosotros hacemos que sea”...CONTINUARÁ